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Diarios, televisión y radios en ZARATE
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Diarios, Televisión y Radios de ZARATE y LIMA                    

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Diario El Debate, adm.: Justa Lima 950 -ZARATE (2800)
TE:(03487) 432000/432001
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TE: (03487)438382 -Email: ventas@cabletel.net

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Clarin.com - Revista Ñ
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Experiencia: El arte del engaño
Si después del fast food sobrevino el slow food , si post revolución de las pantallas personas desconocidas se reúnen a leer en silencio, suena lógico que ante tanto vínculo mediatizado por la tecnología sea un plan de sábado a la noche exponerse a una "experiencia teatral inmersiva". Todavía estaba claro afuera y adentro, en penumbras, en la sala llena distribuida estilo café concert del palermitano Velma se repartían picadas y cervezas como la baraja. En minutos comenzaba la tercera función de Arcanos , el nuevo espectáculo de Jansenson, el mago-performer que tuvo pantalla en el prime time televisivo pero también cartel en el célebre Magic Castle de Hollywood, y el público sabía que tendría un rol activo durante las siguientes dos horas y media. Aunque muchos ?hay que decirlo? no estaban preparados. Sobre el escenario, un baúl antiguo, velas y libros desordenados componen la postal mitológica. Lo que sigue incluye ejercicios de respiración, un cuento de Historias de Nueva York , de Henry O., los relatos de Prometeo y del Oráculo de Delfos narrados con destreza, y una consigna new age : hacerle una pregunta a "alguien". Pero pronto el mago se entrega, ataviado de esmoquin, a deslumbrar con el mazo de póker en la mano. Jansenson adopta con naturalidad la postura de René Lavand, el famoso ilusionista que fue su maestro y amigo. (En honor a él, proyecta convertir a Tandil en Capital Nacional de la Magia, con escuela en Bellas Artes, un museo y un festival). Volvería de su tumba el maestro, fallecido justo un año atrás, si viera al caballero de la primera fila confundir pica con trébol, a la mujer que lo acompaña codearlo corrigiéndolo y al mago impacientarse, un poco. Por un momento, el auditorio parece esperar las interacciones de un capocómico de la Calle Corrientes. Ante el traspié, esta cronista adscribe al grupo de los escépticos, que se quedan fuera de juego antes que los ¿convencidos? y se entregan a las especulaciones. ¿Cómo hace para adivinar en qué mano los espectadores esconden objetos pequeños? "Quiero ser lo más honesto posible dentro de lo que me permite el arte del engaño", concede, antes de colocarse un antifaz de metal para dar ventaja. Entrenado en los recursos del PNL (o programación neurolingüística, una seudociencia) y la manipulación de la percepción, adivina todo, siempre. Entre tanta sugestión y búsqueda interior, un recuerdo llega de lejos. "El público aplaude cualquier cosa", se sinceró un poeta después de ver una sucesión de presentaciones extremadamente dispares en el teatro Nacional de Caracas, todas seguidas de una ovación. "Por eso digo ?decía el poeta? que el público no existe". En algunos pasajes, Jansenson parece aceptarlo y trabajar con la dificultad para hacer lo suyo, que es asombrar pero que tiene también otras ambiciones. Amalia Ulman De Instagram a la Tate Modern El 18 de febrero, en la Tate Modern Gallery de Londres inaugura Performing for the Camera , una exposición que ilumina las relaciones entre performance y fotografía, desde su creación en el siglo XIX hasta la cultura selfie . Allí, entre 500 obras de artistas de la magnitud de Yves Klein, Cindy Sherman, Yayoi Kusama y Marcel Duchamp, podrá verse Excellences & Perfections , una auténtica performance que la artista argentina Amalia Ulman realizó en su cuenta de Instagram, donde ya superó los cien mil seguidores. Del 19 de abril al 14 de septiembre de 2014, le puso el cuerpo a kawaii, una chica trendy , amante de los mantras de autoayuda, el food porn , los accesorios de lujo, las selfies en hoteles y la pose autodestructiva de Lindsay Lohan. Un universo que configura lo que en 1999 la publicación filosófica Tiqqun llamó Young-Girl (chica joven) en Preliminary Materials for a Theory of the Young-Girl . "Una chica joven no siempre es joven; a veces ni siquiera es mujer. Es el producto total y el modelo de ciudadano de la sociedad de consumo".
Escritura: Aprender a leerse a uno mismo
¿Se puede enseñar a escribir? "Lo que se puede a transmitir ese conocimiento, pero más que nada hay que conseguir enseñar a leerse a uno mismo", es la respuesta de Tamara Kamenszain, flamante directora de la Licenciatura en Artes de la Escritura que este año abre la Universidad Nacional de las Artes, ex IUNA. "Si uno está de acuerdo en que escribir es reescribir, entonces sí, se puede", explica la poeta argentina que, junto a Mario Cámara, estará al frente de un plantel docente que tendrá la característica de una doble condición: académicos reconocidos pero también con una faceta creadora. Abundan los talleres, las clínicas y las maestrías en escritura creativa, principalmente en Estados Unidos y España, pero son pocas en el mundo las licenciaturas enfocadas en la escritura. Con un programa que apunta a formar narradores, guionistas, dramaturgos y cronistas éste será un espacio formativo en el nivel universitario de grado que integre los saberes específicos del campo de la narrativa con aquellos provenientes de las otras disciplinas artísticas que se ofrecen en la universidad. "Este enfoque interdisciplinario permitirá abrir el campo de la escritura a otras prácticas sociales y culturales actuales vinculadas con las industrias culturales y los nuevos soportes de comunicación e información. Y, de este modo, profundizar la relación entre la universidad y el sistema productivo." Kamenszain considera que la carrera, que tendrá una duración de cinco años, conjugará tanto la práctica intensa como la formación teórica. "Está más cercana al formato de las carrera de cine o la de artes visuales. La literatura siempre ha estado un poco al margen en este tipo de formación, quizás porque se pensaba que enseñar a escribir era un poco sacrílego o el escritor era un ser solitario", continúa Kamenszain. El alumno se enfrentará a un plan de estudios que contempla un área de técnicas de escritura centrada en la práctica del taller, de semiótica y análisis textual, de teoría, estética, industria culturales e historia. Hasta el 20 de febrero habrá tiempo para inscribirse en el curso de nivelación obligatorio que empezará el 28 de marzo. Para más información: artesdelaescritura@una.ed u.ar o en el sitio www.una.edu.ar Frida Kahlo en Rusia "Frida Kahlo. Pinturas y dibujos de la colección de México" es el título de la exposición en el Museo Fabergé de San Petersburgo que incluye 34 pinturas, litografías y dibujos de la artista mexicana que por primera vez se exponen en Rusia junto a un centenar de fotos y vestidos de la época. Entre las obras que se verán figuran "Columna Rota", desgarrador testimonio del sufrimiento que acompañó a Frida durante toda su vida debido al grave accidente que sufrió a los 18 años, que le dejó prácticamente paralítica y la llevó a sumergirse en la pintura. Además de "Retrato de doña Rosita Morillo", una de sus obras preferidas, dueña de un realismo enternecedor, y la cruda "Hospital Henry Ford", en el que rememora el aborto sufrido en 1932. Vladímir Voronchenko, director de la institución, apostó por esta exposición que les llevó un año de trabajo, después de sorprenderse porque la obra de la artista nunca había estado en Rusia". Biblioteca de literatura marroquí Desde el año 2011 y hasta ahora con siete títulos publicados, el poeta Leandro Calle es el director de la colección de Biblioteca Marroquí que publica la editorial Alción. "A partir de dos viajes a Marruecos comprobé que se conocía poco y nada la literatura marroquí en nuestro país." Todos los autores publicados hasta ahora son reconocidos en Marruecos y en Europa. Por ejemplo a Abdellatif Laâbi, intelectual y luchador político, preso durante la dictadura de Hassan II, se lo reconoce como uno de los escritores más importantes en lengua francesa en Marruecos y obtuvo, entre otros, el premio Goncourt. Sus dos libros editados en Alción son las primeras ediciones en la Argentina y de las primeras que existen en América Latina. Por otro lado puede mencionarse a Abdelkader Chaui, considerado uno de los novelistas más importantes en lengua árabe de Marruecos. Rachid Benzine es un teólogo islámico de condición moderada y abierta. Sus textos y su persona son permanentemente consultados en Francia en cuestiones del Islam. De este modo la idea de la Biblioteca Marroquí, para Leandro Calle, es presentar la riqueza y la variedad de la cultura marroquí. "El hecho de que aparezca Roberto Arlt (su pieza África ) entre los títulos de la colección, es también para ver cómo Marruecos ha sido recibido en la escritura de autores extranjeros." El Premio Vargas Llosa Esta semana seleccionaron a once novelas de autores de nueve países hispanoamericanos que pueden ganar los 100 mil dólares que otorga el Premio de la Segunda Bienal Mario Vargas Llosa. Entre ellas están El Santo , de César Aira, Distancia de rescate , de Samanta Schweblin, La forma de las ruinas , del colombiano Juan Gabriel Vásquez, La Oculta , del colombiano Héctor Abad, Adiós a los padres , del mexicano Héctor Aguilar Camín y Si te vieras con mis ojos , del chileno Carlos Franz. El jurado del premio seleccionará a cinco finalistas a partir del 28 de marzo y anunciará al ganador el 21 de abril.
Esos plebeyos satánicos
Nada nos hizo soñar como "la carrera" de los Stones a quienes crecimos siguiéndolos, a mayor o menor distancia (sin duda a menor velocidad). Es nuestro mito. El que nos pertenece a unas cuantas generaciones. Si la leyenda áurea de los Beatles es a la vez simpática y trágica, con sus secretos y sus muertes prematuras, la de los Stones resulta, a la inversa, satisfactoria e insuficiente. Se trata de una dimensión que todo lo invierte, como el mundo del espejo de Alicia. Los secretos del descrédito lo son porque pertenecen, precisamente, al mundo edificante: Mick Jagger inscripto en la School of Economics, casándose, reconociendo a sus hijos, resignándose a una titularidad imperial. Al reiterado culto de la juventud de otras décadas, el que corresponde a los sesenta le añade un diseño perturbador. La juventud debía ser, además, feroz e insolente. La belleza debía darse por añadidura, en la medida en que los precursores (Monroe, Bardot, Brando, Dean) lo eran. La belleza de Jagger está arruinada por unas facciones ferozmente felinas; al concurso de calidades físicas que lo asisten lo habilita, eso sí, un cuerpo que se ha tomado el trabajo de no envejecer. O de hacerlo tan voluptuosamente que parece una ventaja. Por supuesto, quienes mejor detectan este agregado, advierten que no es un matiz, pero lo hicieron saber antes, cuando parecía una proporción perversa meramente metafísica. Saber a viva voz, con cautela y sin. Gombrowicz, por ejemplo, que vislumbra esta balsa de supervivencia: no es que sigamos tratando de ser inmortales, queremos ser jóvenes, como establece, cuando todo ya es inevitable. Y, un poco menos afectado o desafectado, Cioran: "Quien no muere joven, merece morir". El veinte fue un siglo especialmente ensañado con la edad: la década del ochenta no cesaba de repetir esas imágenes que enumeraban ?como mal mayor, como raíz del mal?, el envejecimiento raudo, el envejecimiento precoz: Blade Runner , El ansia . Tal vez no fuera necesario que Camille Paglia describiera al cachorro andrógino que podía estremecer (o enternecer) a la audiencia con el aspecto de Ziggy Stardust. El cachorro andrógino o epiceno no había nacido mucho antes, pero tampoco se había tomado el trabajo de inventarse con recelos de heterónimo ni andamios de superhombre nietzscheano. David Bowie, por ser inglés (le correspondía Twiggy) lo encarnó con un toque de Edie Sedgwick. Jagger supo hacerlo de cuerpo entero, levemente maquillado, con un uniforme de arcángel, leyendo a Shelley, o meciéndose con un omega en el pecho, aproximándose y alejándose de los movimientos de aspa de Keith Richards. Y aun, con una especie de camiseta de Newell?s ante la audiencia desbordante de violencia de Altamont. Una publicación que leí hace poco exigía hacer una lista de temas raros de los Beatles ? Helter Skelter , Hey Bulldog , Long long long ? y tratar de imaginar luego el grupo que las compuso y ejecutó. Un buen ejercicio (el revisionismo del rock, sin lugar a dudas, el más imaginativo) es tratar de hacerlo con los Stones. No solo si pensáramos en los temas más dulces y melodiosos ? As Tears Goes Bye , Ruby Tuesday , Lady Jane ?, que remiten, como en muchos casos los Beatles, al fondo común isabelino, sino cuando nos asomamos a una vertiente más gótica ? Child of the Moon ? o directamente, para el canon stone, más imprevisibles ( We Love You , Paint it Black , Jigsaw Puzzle , Moonlight Mile ). Ya Wild Horses tiene una deriva muscular un poco ajena, con la guitarra de Ry Cooder, de quien se habló como reemplazante de Brian Jones en su momento. Otros eran: Harvey Mandel (Canned Heat) y, por supuesto, Jeff Beck, cuyo corte de pelo parecía aventajar en gran medida el punteo más osado de cualquier competidor. El período que definió el satanismo rockero ?y en particular el satanismo de Jagger?, lo prohijó en gran medida el aliento poderoso en la dulce Albión de Aleister Crowley; pero el gesto que redefine a los Stones como la banda más satánica del rock cubre apenas dos álbumes y la pereza circunstancial de haber leído El maestro y Margarita , de Mikhail Bulgákov. En realidad, se resigna a aceptar que la perfidia envenenada y solícita puede encontrar por fin su vía de expresión ?o de escape? perfecta mediante un servicio despreciado hasta entonces por los malos modales del rock: la pleitesía. Aunque hubiéramos prescindido de su música, la imagen de los Stones en los mid sixties, fotografiados por David Bailey (especie de concuñado de Jagger entonces, vía novias respectivas: Jean y Chryssie Shrimpton) poco antes o después de Beggar?s Banquet , patentiza una turbulencia, aunque esta no sea en absoluto una alternancia de tumulto definitiva: no habrá sino ese curioso desfile de disfraces ?asaltantes de caminos, trovadores, filibusteros, juglares? En consecuencia, tal estallido de libertad afectó más a los poetas, con la inestabilidad de sus jerarquías, que la insustancialidad directa del rock, que podía arreglarse sin los estatutos formales de un arte bien establecido. En realidad, la incorporación de letristas y cultores (o emisores) de sentencias plañideras pareció completar la ausencia de verdaderos narradores y poetas, aunque los verdaderos narradores y poetas quedaran ocultos por los pliegues de superioridad geológica del tiempo. (Pensemos que Thomas Pynchon, por ejemplo, o H.P. Prynne, podrían apreciarse solo a posteriori a causa de la legitimidad implacable que revoca y destituye cualquier falacia en perduración). Isaiah Berlin, a partir de Arquíloco, definió dos categorías humanas a las que les concedió dignidad animal: el zorro y el erizo. En síntesis se trataba (siempre se trata de síntesis) del que sabe muchas tretas o ardides (el primero) y del que sabe una sola, pero la sabe muy bien. (Woody Allen explotó esta habilidad para la taxonomía en uno de sus mejores filmes, Husbands and Wives ). Sin el aval zoológico, se puede definir la cosa entre la voluntad proteica de alguien como Bowie ?Heráclito? y la quietud establecida ?Parménides? de Mick Jagger. De poco se trata, de todo: de bailar salvajemente (Dancin? in the St.) en la calle. Hay, en el sentido etimológico, una complejidad bárbara en los Stones. Bárbara para seguir con las complejidades adyacentes. Lo bueno de ellos es que siempre nos invaden. Con una suerte regia ?digna de su monarquía de pordioseros? se libraron de ser considerados "cipayos". Son lo suficientemente plebeyos como para burlar esa discriminación absurda y tilinga. Son lo suficientemente bárbaros. No hay inocencia mítica sino compartida irreverencia demótica. Nada priva de que un muchacho del sur de Londres comparta las apetencias y los desdenes de un chico suburbano rioplatense. FICHA Rolling Stones Lugar: Estadio Unico Ciudad de La Plata. Fechas: Domingo 7, miércoles 10 y sábado 13 de febrero.
Del soft al hard
Primero fueron los Beatles, que anunciaron la buena nueva de las melenas y un neo-romanticismo que a todo el mundo le parecía entonces estridente, histérico y vanguardista. Fue sólo un plácido aperitivo, porque sus fans se sintieron muy pronto convulsionados por la furia escénica de los Rolling Stones y por la electrizante sexualidad desatada por Mick Jagger. Habíamos pasado en un santiamén de la melodía al alarido. Las innovadoras melenas, que tanto habían escandalizado, dieron paso a un lenguaje corporal volcánico y el dulce All you need is love fue eclipsado por Sympathy for the Devil . Se había pasado en un santiamén de la cultura musical y corporal soft a la cultura hard . Estaba naciendo por entonces en Europa la subcultura del porno y los Rollings Stones llevaron su ritmo a los escenarios. Los desmayos de las fans ya no serían románticos sino pélvicos. Había nacido una nueva cultura musical.
La historia que puso a prueba al comediante
Ha llegado el momento ? le dice el sargento a Helmut (el payaso Doork; es decir, Jerry Lewis). Este responde: ?¿Puedo sólo unos minutos más..? El sargento niega con la cabeza. Helmut dice: ?Voy a traer a los niños. Ellos lo están mirando, perplejos. Los niños comentan: ?¿Qué te pasa, payaso? ¿Adónde vamos? ¿Nos acompañas esta vez? ¿Adónde nos llevan? Helmut les responde (tratando de pensar qué decir): ?Ellos ... quieren que nos mudemos a otro edificio ... donde tendremos más espacio ... para jugar. (Pausa.) Vamos a hacer un gran desfile de circo. ¡Todo el mundo en fila! (...) ?¿Todo el mundo listo? ? dice Helmut. ?Aquí vamos. Helmut toma su lugar al frente de la fila, como si fuera el flautista de Hamelín, y guía a los niños tocando una especie de música de desfile circense. Los niños ríen con entusiasmo (?). Los mayores parecen inseguros pero mientras Helmut esté con ellos, confían." Así, en fila y riendo, los niños judíos son conducidos sin saberlo a la cámara de gas siguiendo al payaso de Auschwitz. Al menos eso cuenta el guión supuestamente original (su autoría está en disputa) de la mítica película El día que el payaso lloró (The day the clown cried), interpretada y dirigida en 1972 por el comediante estadounidense más popular, Jerry Lewis, de origen judío, de quien se dice que luego se avergonzó de haberla emprendido. Desde entonces, Lewis muy rara vez aceptó volver a hablar de ella. ¿Pero de dónde partía la historia del payaso Helmut? ¿Se trata de un recluso que realmente existió? No, es un personaje de ficción, interpretado por Lewis. Se trata de un viejo payaso de circo que durante el nazismo es despedido de su trabajo. Esa misma noche se emborracha y se burla de Hitler en presencia de agentes de la Gestapo. Lo trasladan a un campo de exterminio y es así que descubre a un grupo de niños presos. Es obligado entonces, para salvar la vida, a distraerlos y conducirlos mediante "trucos de payaso" a las cámaras de gas. Acepta, pero en el camino se arrepiente y entra con ellos en la cámara para morir. En septiembre pasado, la película volvió a ser objeto de debate a raíz de la donación de materiales privados de Lewis a la Biblioteca del Congreso de Washington. Al cederlos, el actor puso la condición de que El día que ? no sea vista hasta dentro de 10 años, esto es, recién en 2025. Contemplando que hoy Lewis tiene casi 90 años, cuando la película sea exhibida su director quizá ya no esté vivo. A fines del año pasado la cadena BBC encontró una gran colección de fotografías de la producción ?parte de ellas, en manos del Instituto de Cine Sueco? que fueron incluidas en un documental transmitido el mes pasado, presentado por David Schneider: "La historia de El día que el payaso lloró". Imágenes nuevas, incluídas en estas páginas, comenzaron a circular hace poco: muestran al payaso en medio de un campo de concentración, con su nariz roja y sus zapatones. Aún tabú, El día que ? permanece oculta. Son muy pocos quienes la han visto en el mundo. Ese privilegio ni siquiera lo tuvo Rob Stone, curador del área de Imagen en Movimiento de la Biblioteca del Congreso de Washington y encargado de seleccionar, junto al comediante, el material que fue donado a esa Biblioteca (una colección de cerca de mil documentos y películas de Lewis). Stone declinó contestar a Ñ las preguntas específicas; desde Washington se limitaron a decir que, a pesar de ser el curador a cargo de revisar y organizar la donación, no la ha visto. Y agregaron que "una pequeña parte de la colección Lewis estará restringida durante diez años más". Esa parte vedada incluye El día que el payaso lloró. Aunque ni los técnicos que participaron en la película, rodada casi en su totalidad en Suecia, han visto fragmentos del film ni recibieron explicaciones de por qué nunca se estrenó, brindan sus testimonios. Desde Estocolmo, el artista Kjell Gustavsson, experto en caracterizaciones que participó del rodaje como encargado del maquillaje del payaso Helmut, respondió nuestra consulta: "Yo tampoco he visto nada. En 2015 la televisión alemana hizo un documental sobre el film pero nunca se mostraron fotogramas. No sé por qué la mantienen así. Sólo espero que algún día podamos verla todos". Gustavsson explica que, debido a lo delicado del tema (niños crédulos en un campo de concentración, conducidos a las cámaras de gas por un payaso engañoso), las escenas no fueron fáciles de filmar: "Recuerdo que el tema de la película era tan importante y algunas de las escenas tan fuertes, que se hicieron difíciles de ver incluso mientras se filmaban. Todos estábamos de pie con lágrimas en los ojos durante el rodaje. Por ejemplo, como cuando el payaso marchaba con los niños se escuchaba Tristán e Isolda , de Wagner, como fondo. Fue tan fuerte que tuve que irme lejos del lugar. Todos estábamos a punto de romper en llanto". Las fotos fijas de la película y unos pocos fotogramas ?propiedad del Instituto de Cine Sueco? revelan la caracterización. Gustavsson detalla: "Creé su maquillaje con lo que encontré en el campamento de filmación: llevé un trozo de pan para hacer la nariz y lo pinté con sangre. Jerry estaba muy feliz con esa nariz. El era muy querible y bromista, nos hacía sentir muy bien durante el rodaje." "El hecho de que Jerry Lewis estuviera filmando en Suecia levantó mucha polvareda aquí", comenta a Ñ, desde ese país, el reconocido realizador Stig Björkman. "Pero el trabajo en torno a la película era realmente muy reservado y a muy pocas personas ajenas a la producción se les permitió ingresar a los estudios de Europa Film. Lo único que quedó allí después de que Lewis terminó de filmar fue una grúa especial de cámara: la llamamos ?el juguete de Jerry?. Fue muy utilizada en numerosas producciones suecas." Pero ¿por qué la película nunca se estrenó? ¿Quizá Lewis nunca llegó a un acuerdo con los autores del guión original en el que la película está basada, Joan O?Brien y Charles Denton, y menos aún con el productor que le ofreció el guión por primera vez, el húngaro Nathan Wachsberger? ¿O acaso el comediante y director vio que el resultado final de la filmación era tan extraño que decidió suspender su estreno? Esta fue su explicación en un programa televisivo. De una forma u otra, lo que sin dudas la filmación y la existencia de esta producción demuestran es que Lewis metió el dedo en una llaga, quizá no tan explorada en la historia del cine hasta ese momento: intentó ver, con ojos de comedia, el trauma colectivo del Holocausto. Mientras algunos sostienen que la vergüenza de Lewis ante esta producción se debe al tema mismo, otros (el puñado de personas que logró verla) afirmaron a algunos medios estadounidenses que la película, efectivamente, es mala. Una breve puesta en contexto sobre el momento en que Lewis la realizó. Corrían los años 70, y como afirma Richard Watter en su libro Escapar de la Escuela de Cine , la carrera del actor estaba en declive. Sus grandes triunfos de los años 40 y 50 (junto a Dean Martin) habían quedado atrás. Por entonces Lewis daba clases como profesor en la Universidad del Sur de California, con alumnos como George Lucas. En ese momento estaba buscando un papel que volviera a consagrarlo, que le hiciera ganar respeto. Quizás El día que el payaso lloró haya representado eso: un intento de vuelta al ruedo. En ese caso, la película era una apuesta a los intereses personales de Lewis, pero asumiento un riesgo formal, dado que afrontaba un tema de máxima complejidad a través del género de la comedia. Ya por entonces Lewis conocía El gran dictador , de Charles Chaplin, de 1940, una sátira pero enfocada en el Hitler más político. Nada se conocía por entonces sobre la "solución final", el exterminio judío. Faltaba mucho todavía para que Roberto Benigni rodara La vida es bella (La vita è bella), de 1997, una comedia dramática en la que un italiano judío es deportado junto a su hijo a un campo nazi: inventará para el niño un juego que le hará vivir el genocidio como ficción. No hay duda de que la siempre creciente pulsión memorialista ?que se activó en Europa y EE.UU. en los 80, con relación al Holocausto? empuja para que el film de Lewis sea exhibido al menos en museos, en cualquier fase en que se encuentre. Existe una globalización de la temática y una expansión geográfica del culto al memorialismo en todas sus formas. A la par, fueron surgiendo también usos políticos muy amplios y nuevos procesos de interacción, negociación y diálogo entre mundos que parecían incomunicados: los de la memoria, la mercancía y el espectáculo. En el caso de la película de Lewis, se trata de la representabilidad del Holocausto: ¿cuánto cuidado hay que tener al hacer una película sobre el genocidio judío?, se pregunta Schneider en el documental de la BBC. ¿Debería un comediante abordarlo sin autocensurarse? La especialista Devorah Baum, del Instituto Parkes de la Universidad de Southampton, suma dos preguntas elementales: "En una producción así, ¿con quién se ríe el director? ¿Y, sobre todo, de quién se ríe?"
Arte e industria de la memoria
Habituados a las formas clásicas, aceptamos que la tragedia es lo propio para mostrar los grandes temas, esos que afectan a los "nobles" y a los asuntos del estado. Tienen un final desgraciado pero ejemplar, porque reponen el orden perdido, ese que desató los hechos patéticos. Mientras que la comedia queda para los reveses de la vida cotidiana y de personas comunes. Finalmente, terminan bien porque el cambio de suerte es para mejor. Sin embargo, pocos ?Bertolt Brecht, uno de ellos? cuestionan el componente normativo y anestesiante de estos modelos de relatos. Salirse de este esquema puede ser un despropósito, pero también un intento de no componer en la ficción aquello que en la realidad era una aberración. En la tensión entre lo que se puede y se debe mostrar, y cómo conviene mostrarlo, se inscribe El día que el payaso lloró de Jerry Lewis. Esta película de 1972 que casi nadie vio pero de la que se dijo, interpretó y escribió cantidades de cosas y que hoy se encuentra más cerca de ser exhibida no se puede analizar, pero tiene el valor de actualizar una pregunta que ya se formuló cada vez que se hizo y estrenó uno de los más de trescientos filmes sobre el Holocausto: ¿cómo mostrar, representar, hablar sobre ciertos acontecimientos controvertidos, incómodos, inaceptables? El Holocausto, el nazismo, sin duda, son temas difíciles de abordar, porque significan la ruptura de la civilización y constituyen un punto ciego para todo arte que se propone representarlo. Aquí aparece Bastardos sin gloria , de Quentin Tarantino de 2009, como un caso testigo de qué pasa con la recepción de un filme que se anima a cambiar la historia, a imaginar cómo habría sido la historia, si Hitler hubiera muerto en uno de los atentados. Una resolución imaginaria y en paso de comedia de un conflicto real desplaza un debate propio de los discursos históricos al campo de la ficción y pone a los espectadores a favor o en contra. No debería serlo, pero fue así. Por su parte, el arte después de Auschwitz debió afrontar un problema ético difícil de remediar: ¿cuáles son los límites del artista en la exposición de tales hechos para no vulnerar el momento en que lo humano alcanza el extremo de la deshumanización, y el consecuente riesgo de seguir perpetuando el proceso deshumanizante? Ficción o documental; narración o descripción; mostrar o aludir; explicar o argumentar; recurrir a la tragedia o la comedia, a la ciencia ficción, incluso, a la pornografía son decisiones, antes ideológicas que estéticas. El arte puede interpelar lo social cuando se rasga la lógica de la civilización y la razón, pero debe enfrentar una cuestión ética. Transformar la tragedia en un espectáculo puede profanar su sentido. Transformar la tragedia en una comedia puede resultar intolerable, para el público, para la crítica, para el realizador. Lo primero sucede cuando, en el afán de entretener al espectador, se subordina el hecho a las convenciones del mercado (género, star system, ambientación, música, estructura narrativa). Muchas veces el cine utilizó el contexto del nazismo para narrar aventuras, romances o conflictos psicológicos y gran parte de las películas sobre los campos se realizó según el modelo de producción comercial y dio cuerpo a una verdadera "industria de la memoria", con procedimientos a veces cuestionables desde la ética de la representación pero con el valor de preservar la memoria colectiva. ¿Cómo se utiliza el material filmado durante la liberación de los campos? ¿Cómo se lleva a la ficción la deshumanización del hombre? ¿Hasta dónde debe avanzar o en qué momento debe detenerse el ojo de la cámara? Son las preguntas que debieron hacerse los distintos realizadores cuando eligieron los campos como tópico. En el repertorio enorme de películas sobre el tema, se pueden diferenciar algunas líneas: las que se valen de registros documentales y en este sentido Memoria de los campos de Sidney Bernstein de 1985, hecha con las filmaciones de las fuerzas aliadas en el momento de la liberación Bergen-Belsen, con la edición de Alfred Hitchcock es la arquetípica. La cámara registra las pilas de cadáveres, la vida de los sobrevivientes, el horror de los liberadores, los verdugos obligados a mover los cadáveres, a limpiar el sitio. Sin embargo, estos fragmentos se organizan en un relato en off en el que queda claro que es verdad que sucedió, pero afortunadamente se está recomponiendo. Otra línea es la de Claude Lanzmann, director de Shoah de 1985, quien, desde un extremo radical sostiene que el Holocausto es irrepresentable, solo admite el testimonio de los sobrevivientes como voz legítima para la trasmisión de la memoria; desprecia toda ficción relacionada con el exterminio nazi e incluso el material de archivo. La posición de Lanzmann desató serios debates, entre ellos, con Georges Didi-Huberman a propósito de las cinco fotografías de las fosas de cremación y de un grupo de mujeres antes de ser llevadas a la cámara de gas en Auschwitz que tomó un Sonderkommando (prisioneros que llevaban ?amenazados de muerte? a los judíos a las cámaras de gas). Para Lanzmann seguían siendo un recorte de la realidad, incapaz de registrar lo inexplicable, que sí registra del testimonio del que estuvo ahí, y para Didi-Huberman tenían un valor de prueba de existencia real. Esta incomodidad vuelve con otra ficción: El hijo de Saúl . Se trata de la obra ganadora del Premio Especial del Jurado en Cannes ?recién estrenada en España? centrada en la vida de un Sonderkommando que se rebela contra las SS el 7 de octubre de 1944. El protagonista cree reconocer a su hijo entre los cadáveres de la cámara y busca para él la redención al sepultarlo con el rito judío. La vertiente más explotada y más cuestionada es la que antepone las leyes de los géneros ficcionales al tratamiento de los sucesos para lograr una lectura eficaz y poco crítica, como sucede en La lista de Schindler (1993) y La vida es bella (1997) por mencionar dos películas antológicas, debido al valor de documentos históricos que se les dio, a pesar de que se valen de la tragedia y la comedia para hablar de héroes individuales que modelan su temple en contextos extremos, y que se llevaron todos los premios de la Academia. Justo en este borde, podría leerse el proyecto de Lewis quien, adelantado más de 20 años, se aventura a un oxímoron audaz: usar la comedia para hablar de un tema trágico, pero que afecta la vida común, la de cualquiera, la de todos. La comedia era lo que mejor sabía hacer Lewis, pero sintió que la película no estaba a la altura de su obra o que su nueva obra no estaba a la altura del acontecimiento y confiesa que no pudo siquiera verla. Borges hubiera dicho que los espectadores de El día que el payaso lloró todavía no habían nacido en 1972. No sé. Quizás, en 2025 sean demasiado viejos. Croci es docente e investigadora (UBA) en Literatura y Estudios culturales del siglo XX. Co-autora (con Mauricio Kogan), de Lesa Humanidad. El nazismo en el cine (La Crujía).
Jerry Lewis básico
A fines de los 40 y principios de los 50, Lewis formó pareja con Dean Martin: fue uno de los dúos cómicos más exitosos de la historia del cine. En 1957, Lewis interpretó su primera película solo T he Delicate Delinquent . Luego comenzó a dirigir exitosos filmes como El terror de las chicas (1961); Un espía en Hollywood (1962); El profesor chiflado (1963); Jerry Calamidad (1964); Las joyas de la familia (1965); Tres en un sofá (1966); La otra cara del gángster (1967) y ¿Dónde está el frente? (1970). También hizo teatro y televisión.
Sirios a Siria
Jerry Lewis se jacta de ser una persona comprometida socialmente. Ha trabajado y apoyado económicamente a la Asociación Americana de Distrofia Muscular y de hecho fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 1977. Sin embargo sus intenciones filantrópicas no se extienden al presente de los refugiados sirios que recalaron en Europa y están llegando a EE.UU. En enero estuvo como invitado en el programa de TV "The world over". "Los refugiados deberían ir adonde demonios pertenecen" le dijo Lewis al conductor Raymond Arroyo que le recordó que hay una crisis humanitaria. "Nadie trabajó tan duro como yo por la condición humana, pero ellos no son parte de la condición humana" y agregó: "Si once personas en un grupo de 10.000 son del ISIS, cómo puedo arriesgarme? No quiero perder otro ciudadano francés o inglés. Eso me molesta". Y subrayó que Barack Obama nunca dio a entender la naturaleza de la amenaza planteada por el ISIS. Por otra parte, cree que la carrera presidencial de Donald Trump es grandiosa.
Esta semana en Revista Ñ
TEMA DE TAPA "El día que el payaso lloró" La historia que puso a prueba al comediante Nuevos materiales echan luz y aportan testimonios sobre el rodaje de la película que Jerry Lewis decidió no estrenar. La prohibición de exhibirla se levantará recién en 2025. Por Mercedes Pérez Bergliaffa El derecho a la ficción Arte e industria de la memoria Hitos y breviario para repasar la abrumadora filmoteca sobre el nazismo. Por Paula Croci IDEAS Antropología Artesanías en la línea de montaje En ferias globales, el souvenir ?antes artesanal? ahora se multiplica en industrias que imitan la pincelada humana y esconden su origen. Por Carolina Reymúndez Elena Poniatowska El México que late más allá del Chapo En esta entrevista, la ganadora del premio Cervantes 2013 habla de su país, la política, las mujeres, la educación y el deseo de escribir en todo momento. Textos: Francisco de Zárate. Ilustraciones: Fernando Calvi Guerra ideológica Una lapidación cultural en Israel Un grupo ultraderechista acusó a intelectuales de izquierda de no ser leales al país. Por Steven Erlanger LITERATURA Entrevista Cómo transformar en éxitos una vida de terror Patricia Cornwell, la escritora estadounidense cuyos policiales anticiparon series forenses como CSI, cuenta aquí la historia de su difícil infancia, que explica su obsesión por psicópatas criminales. Por Carole Cadwalladr RESEÑAS El estilo de los otros, de Mauro Libertella La más agraciada, de Alicia Dujovne Ortíz Los deseantes, de Juan José Burzi Entre los vivos, de Ginés Sánchez ARTE Diagonal Sur - Arte argentino hoy Con pasión de coleccionista Cuatrocientas obras pertenecientes a Esteban Tedesco conforman esta mega muestra de los más distintivos artistas contemporáneos. Por Mercedes Pérez Bergliaffa Mural El asombro bajo la tierra De dimensiones colosales y en mosaico veneciano, Marino Santa María realizó esta obra impactante en la estación Las Heras del subte H. Por Eduardo Villar ESCENARIOS Entrevista Recuerdos de provincia Juan Falú habla de su formación como guitarrista y de su nuevo disco "Como el aire", en el que evoca su infancia en San Miguel de Tucumán. Por Jorge Luis Fernández Teatro Palabras en lugar de acción El director y actor uruguayo Santiago Sanguinetti afirma que, como su generación ignora el sentido de los grandes relatos, el discurso actual resulta retardatario del cambio. Por Ivanna Soto Los Rolling Stones Esos plebeyos satánicos El ensayista reflexiona sobre la leyenda áurea ?satisfactoria pero insuficiente? de la banda que hará temblar a La Plata. Por Luis Chitarroni Danza Conexión directa con el público Carolina Mancuso y Joeri Dubbe hablan de su trabajo en la pequeña compañía que crearon. Por Laura Falcoff
Escritura en crisis
Para no desistir de leer los comentarios de noticias en la web hay que aceptar el camino resbaladizo de la ortografía y las curvas sin señalizar de su redacción. Además de estar plagados de lugares comunes y groserías, se adivina: falta del hábito de leer, estudios basados en programas que se instrumentan con fotocopias, sin práctica de escritura, textos literarios poco relevantes ofrecidos en fragmentos y con escaso análisis de su producción. Me pregunto cuál es el motivo, porque a veces leo cartas de personas que no pasaron de la primaria y me encuentro con una escritura organizada, sin fallas en la conceptualización. Quizá se deba a con quiénes tuvieron la suerte de cruzarse en la educación sistemática o a que no parece lo más adecuado acceder de un curso al siguiente sin las competencias básicas adquiridas.
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